Comencé mi camino como médica anestesióloga, pero la vida —y mi propia crisis de salud— me mostraron que el destino tenía algo distinto preparado para mí.
Mi enfoque nace de un camino personal y profesional donde dejé de buscar respuestas afuera y empecé a escuchar mi propia guía. Estudié lo que me daba placer, lo que necesitaba para mí, lo que podía sostener y transformar desde la experiencia.
Con el tiempo comprendí que mi propósito no era solo acompañar procesos de sanación en mis pacientes, sino también compartir el conocimiento, la experiencia y la transformación personal que cambiaron mi forma de entender la salud.
Así nació CALIVRA, una plataforma educativa donde ofrezco herramientas efectivas, prácticas y conscientes para transformar la manera en que entendemos —y acompañamos— la salud.
Hoy también acompaño a profesionales de la salud a reencontrarse con su propósito: a escucharse, a interpretar el síntoma como información y a integrar ciencia, conciencia y espiritualidad sin dividirlas. Mi trabajo no es solo enseñar técnicas; es acompañar despertares. Que quienes cuidan a otros aprendan primero a cuidarse, a escucharse y a alinearse con su verdad interna y su misión.
“La medicina que transforma de verdad nace cuando tu experiencia se convierte en la forma de sanar a otros".
Desde que tengo memoria, llevar un estilo de vida saludable ha sido una constante en mi vida. Decidí estudiar Medicina mucho antes de terminar la escuela secundaria y comencé mi formación en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Posteriormente, realicé la residencia en Anestesiología en el Hospital Dr. Carlos Bocalandro, junto con el curso superior otorgado por la UBA en la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires.
Durante los meses de confinamiento a raíz de la pandemia por COVID-19, decidí aprovechar el tiempo para explorar el mundo de la medicina ortomolecular. En simultáneo, un síntoma cardiológico me llevó a replantearme la forma en que estaba viviendo y ejerciendo la salud. Fue entonces cuando comprendí que ese síntoma fue el que me impulsó a aplicar en mí misma la medicina que estaba aprendiendo, y se convirtió en la puerta de entrada para reencontrarme con mi propósito. Esa revelación me llevó a comprometerme por completo con la promoción de la salud, apoyándome también en mi propia experiencia personal.
Mi formación continuó en áreas como Sueroterapia (aprovechando mis habilidades como anestesióloga), Medicina Antienvejecimiento, Medicina Ortomolecular y Endocrinología, Psicoinmunoendocrinología y Suplementación Nutricional Integrativa. Además, sigo formándome activamente en biofísica cuántica y medicina frecuencial.
Con el tiempo descubrí que mi propósito no era dormir personas para que no sientan dolor, sino despertarlas para que aprendan a vivir mejor.